Cómo se ordena el método
Antes de armar cualquier rutina, el equipo editorial define qué se va a registrar y con qué criterio se decide el próximo paso. No hay etapas cerradas ni fechas de publicación: lo que sigue es el orden de trabajo que se aplica a cada guía y a cada planilla del sitio.
1. Elegir los ejercicios que sostienen todo
El punto de partida son tres movimientos: sentadilla, peso muerto y press de banca. Alrededor de ellos se agrega el trabajo por grupos musculares, con series y repeticiones que se puedan anotar sin discutir cada semana. Si un ejercicio no aporta al registro, se deja afuera.
2. Decidir la progresión antes de la sesión
La carga no se elige al final del entrenamiento ni por sensación del día. Cada guía indica cuándo repetir el mismo peso, cuándo sumar y qué señal de técnica obliga a frenar. Esa decisión queda escrita en la planilla para poder revisarla la semana siguiente.
3. Adaptar el material al punto de partida
El contenido se separa según quién lo lee: quien arranca con mancuernas, quien ya busca subir cargas y quien necesita recursos para sus alumnos. La misma lógica no sirve para los tres casos, así que cada nivel recibe ejercicios, volumen y criterios de registro distintos.
Este método describe cómo se organiza el material del sitio, no un sistema con resultados garantizados. Las planillas y las guías de técnica son herramientas de registro: sirven para comparar sesiones y detectar estancamientos, siempre con la revisión de cada persona sobre su propio entrenamiento.